La incertidumbre toca nuestra visión y parece que hiciera temblar nuestras raíces.
Pero esta incertidumbre siempre ha sido parte de nuestra vida. Desde que habitamos este cuerpo, que siendo diminuto, solo vivía en un presente. No sabíamos qué vendría, solo jugábamos en el ahora.
La incertidumbre ha sido movida de generación en generación como algo indeseable. Todo lo queremos tener bajo un itinerario, un flujo demarcado, unos propósitos fijos. Pero, ¿y si nada ocurre?
La Tierra en este momento se encuentra en el último período de gestación del tiempo donde nos reuniremos a vivir desde el flujo natural.
Y por eso escuchas el latido. Aunque no veas movimiento.
Sólo ves la confirmación del Amor en tus pasos. Aunque no veas movimiento.
La fase de acomodación impulsa a la mente humana al desapego. A amar lo incertidumbre. Esto une familias. Esto ilumina la cooperación y solidaridad.
Esto aumenta la Fe y la Fidelidad.
Ese latido se está escuchando y también nos recuerda hoy que frente a todas esa imágenes que recibes, respira desde tu corazón. El viejo sistema como el Ego, quiere sobrevivir y encuentra maneras para distraerte.
Respira desde tu consciencia y presencia y toma acción sólo cuando tu Corazón te diga “si”. No cuando se encienda la chispa del Ego que te dice que te hace falta algo, que estás incomplet@.
El latido fuerte del Corazón de Gaia, cuando esta terminando de construir ese nuevo hilo del tejido de Unidad, es esa incertidumbre. Solo respira paciencia y sigue Amando. Sigue Amándote.
